Colonia del Sacramento,  Uruguay,  Viajes

Dos días de Primavera en Colonia del Sacramento

Si leíste el post anterior, ya sabrás como me decidí por hacer este viaje. Colonia del Sacramento, fue mi primera experiencia de viajera y la que me mostró un poquito de este bello mundo del cual quedé fascinada. Viaje en Septiembre del 2015, fueron tres días y sólo tuve que cruzar el charco pero todo lo que vino después, valió totalmente la pena. Seguí leyendo que te cuento todo lo que vi/hice en este pintoresco lugar.

LLEGADA
Para los que vivimos en Buenos Aires, llegar a Colonia es muy sencillo y rápido. Nos separan tan sólo una hora en ferry y hay tres empresas que hacen el recorrido: Colonia Express, Seacat y Buquebus. Como es tan pequeña, es posible recorrer todo su casco histórico en un día, por eso, estas empresas también llevan a cabo los day tour.

DÍA 1
Luego de arribar al puerto de Colonia, cambié mis dólares por pesos uruguayos ahí mismo sin problemas. Mi hostel quedaba a cinco cuadras de ahí, así que aproveché a caminar y tener mi primer encuentro con esa ciudad. Ese sábado estaba nublado pero -en ocasiones- un rayo de sol te daba en la cara para recordarte que estabas en primavera. No hacía frío y el clima estaba ideal para recorrer esa belleza colonial.

Luego de dejar mi mochila en el hostel, fuí en busca de lo más importante del día: desayunar (viajar a las 8am sin nada en la panza producto de mis nervios, hizo que llegue famélica a destino). Encontré una confitería que tenia pinta de tener cosas ricas y no me equivoqué; aún tengo el recuerdo en el paladar de ese submarino con la porción de budín de naranja que me pedí.

Con la panza llena -y el corazón contento- empecé por conocer en profundiad la parte histórica, esa que tanto llama la atención y que es reconocida por la UNESCO (1995) como Patrimonio Mundial de la Humanidad.  Nunca me había pasado pero a medida que caminaba, empecé a sentir una emoción increíble de estar viendo con mis propios ojos lo que tanto había visto por internet. De seguro conocés esa sensación de la que hablo..

La primer parada fue el Puerto de Yates, también conocido como el Puerto Viejo de Colonia. Este lugar está dedicado exclusivamente a actividades recreativas y es ideal para tomar unos buenos mates y ver la puesta de sol. Imaginé que los lugareños van seguido a esta parte a realizar, justamente, esas actividades.

Puerto de Yates
Puerto de Yates
Otra vista del Puerto de Yates de Colonia

Del Puerto de Yates, decidí dejar de mirar el mapa y perderme en la zona y así fue que me encontré con el Museo Español. Estaba cerrado y, por lo que leí en internet a Enero 2018, lo sigue estando por restauración. También por ese lugar hay muchos restaurantes que a esa hora estaban cerrados por lo que supuse que habría más movimiento de noche.

Fachada del Museo Español

Llegué a la Rambla de Colonia y muy cerquita de ahí está el Paseo San Gabriel, lugar que me recomendaron mucho para ir a ver la puesta de sol. Como soy una fanática de este espectáculo maravilloso, me autodenominé una catadora de atardeceres y al final de la tarde volvería para ver si era tan maravilloso como decían.

Rambla de Colonia
Carteles con el nombre de la calle en el Casco Histórico

Después de recorrer toda esta zona, volví al hostel para guardar mis cosas en la habitación (en los hostels, si llegás antes del horario de check-in, podés dejar tu mochila en recepción y ellos te la cuidan para que no la andes cargando) e ir en busca de un lugar para comer algo y continuar la tarde. La Avenida General Flores es la calle principal donde hay muchos comercios para comer, supermercados y comprar recuerdos. Me propuse comer algo liviano, «de paso» pero me encontré con esto y no me pude resistir…

Hamburguesa completa coloniense! (?)

Con las energías recargadas, continué con mi recorrido por la bella Colonia. Fui directo a El Faro que ya lo había visto de lejos, pero como sabía que se podía subir, fui a cumplir mi objetivo. Si sos medio miedoso/a de las alturas como yo, quizá no lo pases tan bien. Al llegar a la parte más alta, había una baranda que me llegaba por casi debajo de la cintura (mido 1,60) y muy estrecho el lugar para estar. Así que saqué las fotos de rigor y me volví hacia tierra firme…

El Faro y las Ruinas del Convento de San Franciso Javier
Vista desde El Faro. A lo lejos, un ferry de la empresa Buquebus

Me encontré con la Plaza Mayor uno de los espacios verdes más concurridos donde alrededor hay diferentes ofertas gastronómicas. Fue muy linda para disfrutar del sol de la tarde que, para ese momento del día, empezaba a asomar con más fuerza. De noche, gracias a su iluminación y a la concurrencia del público, es un lugar ideal para pasear.

Una vista de la Plaza Mayor
Amé el estilo de los carteles para las calles…

Si uno busca en Google información sobre Colonia del Sacramento, una de las primeras cosas que le va a salir es La Calle de los Suspiros, lugar que fue escenario de películas y uno de los más fotografiados. Ahí había llegado. La calle mantiene la misma estética que las otras, los mismos faroles, los mismos adoquines, las mismas casas pero admito que me divirtió el hecho de «jugar» a encontrarla sin mirar el mapa.

Hay muchas historias sobre esta calle, algunos dicen que habían prostíbulos y otros que los marineros piropeaban a las mujeres que pasaban por allí. Lo cierto es que las historias son varias, algunas de amor, otras de muerte. Será cuestión de quedarnos con la que más nos guste e imaginar la recreación de esa escena, no?

Faroles que se encuentran en todo el Casco Histórico

 

Candados

 

Fachadas de la Calle de los Suspiros

Acelerando el paso porque quería llegar a tiempo a ver la puesta de sol, pasé por La Puerta de la Ciudadela (también conocida como Portón de Campo). Se construyó en 1745 y era la antigua entrada a la Ciudad, al día de hoy conserva un buen estado y se puede visitar tanto de día como de noche.

A través por la Puerta de la Ciudadela se accedía a la Ciudad.

Nota: Viajé en 2015 y estoy escribiendo esto en 2018. Mientras lo hago, vuelvo a rememorar ese viaje y agregar datos que en ese momento no me detuve a procesar y Colonia me parece un lugar que tiene tanta historia y belleza que podría haber visitado, por ejemplo, más museos. Definitivamente los próximos viajes que haga, voy a interiorizarme un poco más en la historia del lugar y de lo que paso allí.

Finalmente -y para terminar el día- llegué al Paseo San Gabriel y le dí la razón a todos los que me habían dicho que ese lugar era imperdible…

DIA 2
El día anterior había quedado con una de las chicas que conocí, en ir a la Plaza de Toros, donde -claro- eran las corridas. Queda a 4km del Casco Histórico y se puede ir caminando o en colectivo. Nosotras fuimos caminando y aprovechamos para ver las playas que había en esa zona. La Plaza está cerrada por peligro de derrumbe, así que sólo pudimos apreciar su arquitectura desde afuera (al estilo Neomudéjar, el mismo con el que están construidos las plazas de España)

Nota: En 2016, salió este artículo en un diario de Uruguay, donde se comenta que en el 2018 se llevaría a cabo una reconstrucción de la Plaza. ¿Será?

Yo haciendo la típica foto de turista
Acá cuando descubrí que el celular tenía para sacar panorámicas…

Volviendo sin rumbo porque ya lo habíamos visto casi todo, encontramos el Museo del Ferrocaril (en verdad está enfrente, pero no nos habíamos dado cuenta) así que fuimos. Cuando entramos, nos preguntamos si habría que pagar entrada pero como no había nadie cobrando -ni boletería- supusimos que no y entramos como si nada. Nuestra suposición cambió cuando vimos a lo lejos que les estaban pidiendo el ticket a los visitantes!! Para entonces ya nos habíamos sacado mil fotos, así que comoquiennoquierelacosa nos fuimos (no lo hagan en sus casas) derechito hacia la calle.

La foto hubiera sido perfecta si la señora no pasaba justo por el medio…
El lugar estaba perfectamente limpio, al igual que todo Colonia
Ferrocarril al cual se podía ingresar
Y acá por dentro…
Comedor
Comedor
Mini panorámica de la Playa Real de San Carlos

Lo que quedaba de la tarde, lo usamos para comer algo liviano y como había salido el sol (Colonia se pone muy especial en primavera, créanme) yo decidí hacer un último recorrido de lo que ya había conocido y terminar el día cenando con los viajeros del hostel. Antes de irme a dormir, pude ver el eclipse que hubo esa noche 🙂

La ciudad es muy pequeña, con lo cual, uno o dos días son más que suficientes para recorrerla. Te conté que fui tres, pero la verdad es que el tercero no hice más que acomodar mi mochila, almorzar algo e irme a tomar de nuevo el ferry para volver a casa.

Así que estas avisado/a, Colonia como máximo 48hs! Sí querés aprovechar tu estadía en Uruguay, podés tomarte un micro hasta Montevideo, la ciudad a la que llamo Mini-Buenos Aires.

Y para cerrar, el mensajero inspirador en la pared del hostel

ENLACES ÚTILES
– Ministerio de Turismo de Uruguay
Welcome Uruguay
Museos

Viajera. Independiente. Escribo todo lo que pienso, siento y quiero hacer. Compulsiva tomadora de fotos.

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