Motivación

El día que me animé a probar algo nuevo (y mi vida cambió para siempre)

Nunca pensé -ni sentí la necesidad- de conocer el mundo. Para mí, viajar sólo eran 15 días en algún lugar cercano a mi hogar y nada más. Vengo de una familia donde los viajes se hacían muy esporádicamente y la máxima experiencia «viajera» que tuve en mi pre adolescencia fueron dos veranos en los que me fui de vacaciones por tres meses a la costa argentina con la familia de una amiga que tenia casa allá. Eso era todo.

Mucho tiempo después, hablando con mi hermano (quien para ese entonces ya hacia algunos viajes en solitario) me anima a que yo también haga -aunque sea- un viaje sola. Recuerdo haberlo dicho «SOLA?!» y después empecé a enumerar una montaña de excusas para no hacerlo: que no sabía como era, que nunca había ido a un hostel, que no era taaan sociable así que no iba a hablar con nadie (soy bastante introvertida) y un sinfín de etcéteras.

El tiempo pasó pero la propuesta de mi hermano no me fue indiferente. Había llegado  a un momento de mi vida en el cual me sentía ahogada donde estaba, nada me gustaba, me sentía estancada con todo lo que hacia así que después de darle varias vueltas al asunto,  finalmente dejé de poner excusas y me decidí: iba a viajar y que sea lo que tenga que ser. Después de todo ¿que tan mal lo podría pasar en un viaje?

Como era la primera vez que me iba, quería algo cerca y por poquitos días para probar como me sentía (quizás suena tonto, pero la realidad es que no tenía idea con lo que me iba a encontrar). Si me gustaba, perfecto; pero si la pasaba mal al menos me volvía rápido. El relato de mi primera experiencia te la cuento acá pero te aseguro que ese viaje me cambió por completo.

A diferencia de lo que podía creer, hice un montón de amigos y descubrí nuevas reacciones en mi persona que en mi lugar de origen no me sucedían (de hecho, con un par de viajes más encima me sigue sin suceder en Argentina)… ¡Y eso que solo fueron 3 días! De pronto, ya empezaba a entender por qué viajar es tan mágico. Ahí también entendí que hay personas a las que vamos a ver una sola vez en la vida, que solo vamos a coincidir en un lugar y por eso, hay que aprovechar cada momento al máximo.

Hoy, 3 años después de ese viaje, me agradezco por haberme animado a enfrentar  lo desconocido. A tener miedo y no dejar que eso me paralice. Si yo no hubiera hecho ese viaje, de seguro nada de lo que vino después estaría hoy en mi vida.

Viajar sola por primera vez fue revelador. 

 

Viajera. Independiente. Escribo todo lo que pienso, siento y quiero hacer. Compulsiva tomadora de fotos.

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