Punta del Este,  Uruguay,  Viajes

Punta del Este y un imprescindible recordatorio viajero

Después de haber conocido Colonia y Montevideo (y haber quedado fascinada por ambas experiencias) era hora de ir más allá y llegar hasta Punta del Este. Mi tercer destino uruguayo.

La fecha era en verano, y como soy una persona que necesita del sol y la playa -casi que para vivir- me entusiasmaba volver a encontrarme con el Atlántico. Además, llegaba justo para el carnaval así que estaba dispuesta a ver que era lo que tenía para ofrecerme la ciudad esteña.

Y lo que me generó fueron sensaciones encontradas.

No vamos a negar que es una ciudad hermosa, con la esencia del surf muy marcada y edificios modernos a flor de piel. Mis cuatro días soñados de playa y calor se convirtieron en 3 días nublados y bastante frescos (más de lo que imaginaba para un pleno Febrero) así que hubo mucho tiempo para caminar y caminar.

La Glorieta de Punta del Este
La Glorieta, un lugar hermoso para ver la puesta de sol esteña.

Después de recorrer todo el Centro (lo que seria toda la zona de la Peninsula) y las zonas de Playa Brava, La Barra y La Mansa puedo decir que es una ciudad muy bien cuidada, tranquila (sobre todo en la zona de casas de entre La Mansa y La Barra), y que tiene edificios tan lindos, lujosos e impolutos que no llegas a entender si ahí vive gente, son oficinas o algún tipo de complejo turístico.

Edificios de Punta del Este
Hablando de edificios hermosos…
Edificios de Punta del Este
…y si hablamos de lujos, como no visitar el gran Hotel Conrad de Punta del Este

En cuanto a la noche, hay varios lugares «que se ponen» sobre todo la zona del puerto donde hay varios bares y boliches para todos los gustos.

Puesta de sol en Punta del Este
Una incipiente puesta de sol en uno de los días más nublados del fin de semana

Playas hay varias y las más conocidas están en la zona de Playa Brava (como su nombre lo indica con olas bastantes fuertes amadas por los surfers), La Mansa (la antítesis a La Brava), La playa de los Dedos (donde está la famosa escultura realizada por el chileno Mario Irarrázabal) y La Barra, una de las más alejadas del Centro. También son bastante limpias y están bien cuidadas, muchos vendedores ambulantes ofreciendo desde comida hasta ropa, y por supuesto, escoltadas por edificios de todo tipo, diseño y color.

Playa Mansa de Punta del Este
Playa Mansa

Punta del Este es preciosa, se los aseguro. Es una ciudad totalmente impoluta y por ese toque chic que tiene, entendí que nada en ella es descabellado.

Pero no me fascinó.

Al estar de vuelta de camino a casa en ese ferry en medio del charco, me quedé con un gusto amargo. ¿Por qué no me sentía como mi vuelta de Colonia o de Montevideo? Le di varias vueltas al asunto y no lo lograba entender. Hasta que se hizo la luz.

La expectativa.

Mis dos viajes anteriores a Uruguay fueron únicos y como esos no va a haber. Colonia fue la primera vez que viajaba sola y ya ningún otro viaje va a lograr hacerme sentir lo mismo, porque eso se siente una sola vez.

Cuando llegué a Montevideo y me sentí en Buenos Aires, me desilusioné un poco. Empecé a recorrerla casi que sin buscar nada, caminando por caminar y resultó ser el viaje que me hizo entender por primera vez que yo quería vivir viajando toda mi vida.

Con estas dos experiencias previas, ¿cómo no llegar a Punta del Este buscando acontecimientos similares? Y ese fue el GRAN error.

Cuando viajas no hay que buscar nada, solo tenés que dejarte fluir y yo, sin darme cuenta, había hecho todo lo contrario.

Punta del Este me hizo recordar esa enseñanza de dejarse fluir. De no esperar nada, solo ser y estar. Vivir el momento y no planear demasiado. Al menos viajando.

Ahora que lo pienso… mientras que Colonia me demostró que amaba viajar sola y Montevideo que quería hacerlo por el resto de mi vida, Punta del Este llegó para recordarme que me deje llevar por el camino.

Al final, no fue tan mala la experiencia…

Viajera. Independiente. Escribo todo lo que pienso, siento y quiero hacer. Compulsiva tomadora de fotos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *